Olor a estaño, código y viento sur
Somos de acá, de Necochea, y nos apasiona conectar el mundo digital con el mundo físico. Hay algo mágico en escribir una línea de código y ver que, del otro lado, el hardware cobra vida. Estación Necochea es exactamente eso: nuestro primer gran paso en el mundo del Internet de las Cosas (IoT), un proyecto que nos obligó a salir un rato de las pantallas, agarrar los soldadores y ensuciarnos las manos.
El motor detrás del proyecto: Magic&Logic
Todo esto no nació de un día para el otro. Detrás de la Estación está el equipo de Magic&Logic. Nuestra historia empezó en las aulas de la UTN, y con el tiempo y mucho esfuerzo nos convertimos en una software factory orgullosamente local. Nos dedicamos a crear soluciones de software (SaaS) e IoT, literalmente escribiendo código con vista al mar. Aunque nuestro día a día es desarrollar sistemas de gestión para transformar comercios y empresas, con esta central meteorológica quisimos ir un paso más allá: volcar nuestra experiencia para armar un proyecto propio, hecho en nuestra ciudad, demostrando que desde acá se puede innovar con tecnología de primer nivel.
Cómo la construimos: del protoboard a la intemperie
R-101 y R-102
A esta red la armamos literalmente desde cero. Fueron horas de ensamblar placas ESP32, conectar módulos BME280 y SHT31 para leer el clima, y sumar sensores LDR y magnéticos de efecto Hall. Pero armarlo en el laboratorio era solo la mitad del trabajo; pasamos días enteros calibrando el software embebido para asegurarnos de que la telemetría fuera exacta y el procesamiento en el lugar no saturara los equipos. El verdadero desafío no era que anduviera una vez sobre el escritorio, sino que se la bancara ahí afuera. Por eso, también diseñamos desde cero los planos y modelamos para impresión 3D todas las carcasas y soportes a medida. Necesitábamos que cada gabinete protegiera los 'fierros' a la perfección, resistiendo la intemperie, el viento y nuestro clima costero.
Nuestra nube, nuestros datos
Queríamos controlar todo el ciclo. Por eso, hicimos que la estación se sincronice en tiempo real y con latencia mínima directamente con nuestra nube en Google Cloud. Hoy, tener el control del hardware, el firmware y la nube bajo un mismo techo nos da una estabilidad increíble.
Para nosotros, ver los tableros actualizándose solos todos los días es un orgullo gigante. La Estación Necochea no es solo tecnología; es software y hardware hecho a pulmón, desde nuestra ciudad hacia la nube.
MAGIC&LOGIC